“Somos una especie en viaje
no tenemos pertenencias sino equipaje
vamos con el polen en el viento
estamos vivos porque estamos en movimiento
nunca estamos quietos, somos trashumantes
somos padres, hijos, nietos y bisnietos de inmigrantes
es más mío le que sueño que lo que toco
yo no soy de aquí pero tú tampoco
de ningún lado del todo
de todos lados un poco."
-Movimiento, Jorge Drexler
“Mejor pues que renuncie quien no pueda unir
a su horizonte la subjetividad de la época.”
-Función y campo de la palabra, Jackes Lacan
Según nuestros historiadores, desde sus inicios, la humanidad siempre estuvo en constante movimiento. Sostienen que las características de esta movilidad geográfica fue particular en cada época y han tenido consecuencias históricas. Sin mirar muy lejos nuestro país, Argentina, fue y es destino de inmigrantes, punto de partida de exiliados y origen de viajeros. ¿Será el desarraigo parte de nuestra cultura?
El ser humano siempre se movió individualmente o en grupos en pos de su supervivencia. Algunas veces de manera forzada y otras en busca de una mejor calidad de vida, a veces por ambas razones a la vez. Sin embargo, las singularidades de cada situación pueden ser variadas y difíciles de calcular.
Hace un tiempo, una persona de nacionalidad italiana nos comentó que debido a su trabajo, vivió en diferentes países de todo el mundo y que en cada uno hizo amigos argentinos, uruguayos y chilenos, porque en ellos encontraba algo de su forma de relacionarse que le resultaba muy familiar. Más allá de las fronteras, de las diferencias culturales: ¿existe la posibilidad de sentirse como en casa en un país extranjero?, ¿qué es eso que llamamos hogar?.
Hace algunos años atravesamos un momento histórico de integración mundial en diferentes ámbitos. El fenómeno de la globalización, posibilitado por el acceso a las nuevas tecnologías, estudiado y debatido en los más diversos ámbitos de conocimiento, funciona como facilitador del proceso migratorio.
Analizando el impacto en las subjetividades de la época, podemos pensar en las/os nómadas digitales, aquellos que viajan por el mundo, trabajan desde cualquier sitio con conexión wifi y se sienten “ciudadanos del mundo”. ¿Será este un nuevo estilo de vida?. También podemos pensar en fenómeno migratorio que está ocurriendo a nivel mundial y que es protagonizado tanto por jóvenes menores de 21 años como familias completas que deciden emigrar haciendo realidad su proyecto de vida en el exterior. Decisiones difíciles de tomar porque decidir, si emigrar o no, conlleva un costo diferente para cada una/o, además de la inversión económica que implica.
En momentos de tomar una decisión, es importante no romantizar ni enfocarse solo en el “dicen que allá se vive mejor” o en “se extrañan los domingos de asado”. La idealización de situaciones de vida, en la mayoría de los casos, no es consecuente con la experiencia vivida. Elaborar estas decisiones en un espacio terapéutico ayudará a orientarlas en función de un deseo más genuino.
En síntesis, la trayectoria migratoria conlleva un proceso complejo, cada una/o lo vivirá con sus tiempos y a su modo, con complejidades, incertidumbres, interrogantes propios. Este proceso requiere la elaboración de diversas pérdidas que podrían tener efectos no deseados en la salud mental. Atravesarlo permitirá iniciar y sostener un proyecto de vida en el exterior. Nuestra propuesta consiste en acompañar estas trayectorias migratorias a quienes deciden contar con redes de apoyo para hacerlo.
N. Epstein y S. B. Sanguina
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